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LAS AUTOLESIONES: Más que una llamada de atención

LAS AUTOLESIONES: MÁS QUE UNA LLAMADA DE ATENCIÓN

Las autolesiones están muy asociadas al trastorno límite de la personalidad (TLP) porque muchas personas con este diagnóstico se autolesionan. De hecho, el comportamiento de automutilación está recogido dentro de los criterios que se utilizan para diagnosticarlo. Sin embargo estas conductas no sólo se dan en el TLP, también pueden aparecer en otros trastornos relacionados con trauma, en algunos trastornos disociativos y en algunos trastornos de alimentación.

Autolesionarse es hacerse daño a uno mismo de forma deliberada, sin tener necesariamente la intención de suicidarse. Algunas de las formas más frecuentes de autolesión son cortarse, quemarse, golpearse, quitarse las costras o rascarse las heridas, arañarse, tomar alcohol o drogas, aislarse, involucrarse en relaciones dañinas o comer de forma compulsiva.

Con frecuencia estas conductas, que en ocasiones pueden llegar a tener consecuencias muy graves, resultan difíciles de comprender para quienes no están familiarizados con el tema. Esto puede dar lugar a que se considere que quien las lleva a cabo lo hace porque quiere “llamar la atención”. Pero interpretar tales comportamientos como una “simple” llamada de atención no es exacto y puede ser muy perjudicial de cara a la mejoría de este problema.

La autolesión cumple una función adaptativa, relacionada con la regulación de las emociones. Es un modo de manejar situaciones emocionales intolerables y algunas veces constituye la única manera de continuar viviendo.

Cuando experimentamos una emoción muy intensa, que no podemos soportar, necesitamos hacer algo para rebajarla. Si no se han aprendido las habilidades necesarias para hacerlo de una manera sana, se puede recurrir a la acción (autolesión) para calmarse, lo que conlleva un alivio inmediato. Sin embargo es una mejoría momentánea, que después genera culpabilidad y un malestar mayor que contribuye a mantener el ciclo de la autolesión.

Como explica Dolores Mosquera, las personas que se autolesionan manifiestan diferentes motivos para hacerlo: poder sobrellevar sus emociones, querer sentirse vivo (sentir algo, no estar entumecido o paralizado), desconectar del sufrimiento emocional, detener el malestar, comunicar lo que no pueden expresar con palabras, hacer visible el dolor, castigarse, pedir ayuda, sentir culpa, frustración o ira hacia uno mismo…

En ocasiones resulta más fácil tolerar el dolor físico que el emocional, especialmente cuando no entienden qué ocurre en su interior ni porqué lo viven con de forma tan intensa.

Tratamiento de las autolesiones:


Los objetivos de una terapia psicológica para el tratamiento de las autolesiones deben incluir la comprensión de todo este funcionamiento, así como el desarrollo de estrategias y recursos para aprender a identificar estos sentimientos, entenderlos y expresarlos de una forma sana que no implique hacerse daño.

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